27.2.15

Política

A 20 AÑOS DE LA MUERTE DE CARLOS F. MENEM Y SILVIO OLTRA

El 15 de marzo de 1995 Carlos Facundo Menem murió al caer a tierra el helicóptero que piloteaba. Junto al hijo mayor del presidente Carlos Menem también falleció su acompañante, el automovilista Silvio Oltra. Pese a que las pericias y la causa judicial señalaron que fue un accidente, Zulema Yoma siempre sostuvo que se trató de un atentado. Incluso, en varias oportunidades su ex marido, Carlos Menem, también aludió a esta posibilidad.


El recuerdo del hijo del Presidente en Murió Carlitos, murió un amigo, nota de Daniel Scioli publicada en el diario La Prensa del 16 de marzo de 1995.


“Lo primero que pensé fue que era mentira... Uno siempre se niega a aceptar la muerte de un ser querido. Es algo extraño, pero nos sucede a todos. Después de la sorpresa, de la anestesia, sobreviene el dolor inmenso y más tarde, mucho más tarde, el corazón se acostumbra a vivir con ese dolor.
Ahora y a pocas horas del terrible accidente, su imagen se me clava en la memoria y mientras mi corazón aún no entiende, no comprende por qué, mi razón lo recuerda el día que lo conocí. Fue un día antes de mi accidente, cuando volé con él en el mismo helicóptero en el que se estrelló.
Aquella tarde sobrevolamos el delta. Lo recuerdo cuando me lo presentaron, cuando me extendió la mano, cuando sonrió. Después piloteó el helicóptero muy concentrado, muy correcto... Por eso que nadie diga que fue imprudencia.
Al día siguiente me tocó vivir a mí el día más difícil de toda mi vida: mi accidente. Nunca voy a olvidar que estuvo allí siempre, que me alentó junto a su padre y a toda su familia. Me acompañaron y esas cosas no se olvidan nunca en la vida.
‘Murió Carlos, murió Carlos’, me repito. Murió mi amigo. Y el corazón no entiende.
Me gustaba verlo con su padre. Tal vez porque se sentía el amor que se tenían. El estaba orgulloso de su padre y aunque le tocó vivir momentos difíciles -cuando su padre estuvo en prisión, cuando tuvo que cambiar su vida y mudarse a Buenos Aires, cuando se separaron sus padres-, yo sé que él había superado lo que la vida le había puesto en el camino.
Nunca hablamos de eso, hay cosas que no se dicen, pero se sienten. Esa es la verdadera amistad.
La última vez que lo vi fue en Mar del Plata, cuando su padre lanzó su campaña presidencial. Los dos estaban felices y juntos. Esa felicidad se les notaba en los ojos. Padre e hijo estaban orgullosos uno del otro. Nunca los vi mejor.
No creo que haya dolor más grande en la vida que perder a un hijo. Por eso compadezco a sus padres, que lo adoraban más que a ellos mismos, más que a nada en la vida. Me uno al dolor inmenso y deseo estar acompañándolos para llorar con ellos, lo único que frente a lo irreparable se puede hacer: llorar.
Recuerdo aquellas caras felices, aquella mano extendida, las anécdotas. Todas esas imágenes se mezclan y mi corazón insiste en no creer.
Cuando alguien sufre una tragedia, sus amigos, sus familiares lloran mientras escuchan las condolencias que siempre suenan lejanas. ¿Superarlo?, no ahora. Y uno se pregunta ¿quién quiere sobreponerse? ¿quién acepta lo que la vida nos ha puesto en el camino? ¿de qué sirven las palabras? Lo único que sirve es llorar y dejar hablar al corazón. Y recordar.
‘Murió Carlos, murió Carlos’ y el corazón sigue sin comprender.
¿Por qué? ¿Para qué? Esas son las preguntas que jamás se podrán contestar pero que igualmente pronunciamos.
Mientras tanto, el dolor siempre estará allí, en el centro del corazón.”

Tragedia de famosos. Crónica TV. Carlos Menem Jr. y Silvio Oltra